ADRIÁN “EL BOCHA” GAVATORTA

 

    

 

Cuando este domingo, 28 de marzo, a media tarde, vimos, sufrimos y lloramos, el accidente que costara la vida de nuestro amigo, del amigo de todos, el “Bocha” Gavatorta, no lo podíamos creer.  No podíamos creer, que ya no íbamos a disfrutar de sus cosas, de su alegría, de su humor, y entonces en todo el viaje de vuelta a casa, estuve pensando en esa vieja frase, no se de quien, que dice:

HOY VI PASAR A LA MUERTE, IBA EN EL CUERPO DE UN HOMBRE VIVO”

Que se puede decir ante tamaña desgracia? Que se puede hacer ante la injusticia de la muerte? Si, ya se, me van a dar un montón de excusas, de explicaciones, pero nuestro amigo ya está en el cielo, corriendo carreras, entre las nubes. Ya se encontró con los que se fueron antes que Él, aquellos que nos dejaron produciendo tanto dolor como el que padecemos hoy.

Que atrás quedan todas las otras cosas, las que nos parecían importantes, y quizás lo sean, pero todo queda opacado ante la brutal noticia que recorrió el País, como una saeta.

Podemos decir muchas cosas, pero lamentablemente nada de lo que escribamos o hagamos nos va a devolver al piloto caído. Eso sí, se fue, con la sonrisa y la tranquilidad de haber estado haciendo lo que le gustaba tanto, al punto de llegar a hacer tantas cosas como hizo para ir a una carrera.

Es por eso, que en momentos como este, se terminan las palabras, y solo queda el hecho de haberlo querido, respetado, y tratado, como realmente se trata a una persona que todos, repito todos, quieren. Para nosotros “El bocha” no se fue, y siempre estará en cada curva, defendiendo este deporte que por quererlo tanto, dio su vida por el.

Chau “Bocha”, esperamos vernos en la próxima carrera, como siempre, con esa sonrisa que te salía tan fácil.

envivocam, invita a todos los que lo conocieron, y a los que no tuvieron esa suerte, a elevar una plegaria, por el eterno descanso de su alma, y que la resignación llegue a su esposa, hijos, padres, tíos, primos y demás familiares, y que sepan que Dios les prestó por mas de treinta años, un ser tan querible como “El Bocha”

 

 

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