BRUJILDA – LA RESPONSABILIDAD DE INFORMAR

 

 

La responsabilidad de informar

 

Después de leer y/o escuchar informaciones y comentarios de muchos “periodistas” los que estaban muy lejos de lo que el lector u oyente quiere o necesita para informarse con seriedad, de algo que le interesa llámese política, policiales, deportes, teatro, etc. etc. etc. yo,  Brujilda, decidí volver a escribir los ya conocidos artículos, en mi columna de La página www.envivocam.com.ar. el tema que hoy me ocupa y preocupa mucho, es la falta de seriedad y la responsabilidad de muchos que informan, o pretenden informar.

Creo que para definir a un periodista, no basta con repetir, que se trata de una persona que escribe o habla de todo un poco, sin saber demasiado de nada, aunque a menudo la realidad parece confirmar esta aseveración.

La Real Academia, muy escuetamente, lo define como “persona que, profesionalmente, prepara o presenta las noticias, en un periódico o en otro medio de difusión”.

Refiriéndose al periodismo, recuerdo haber leído que  Paúl Groussac: escribía “Hojarasca de consumo cotidiano que sólo cuando proviene de los maestros, y aun así muy entresacada, logra sobrevivir a su objeto circunstancial. Cuanto cierto es lo que decía verdad?

 Más allá de lo efímero, creo que quienes hacen  periodismo, deben cumplir un oficio o profesión que guarda directa relación con el ejercicio del poder en la sociedad. En una entrevista, hace años, el político italiano Giulio Andreotti, le contestó al legendario periodista Indro Montanelli, uno de sus mejores adversarios, que los dos tenían mucho poder: Uno desde el gobierno y el otro desde los medios.

 Si nuestra sociedad, con todo derecho, se pregunta cada vez más, cómo hacen uso del poder los políticos, los empresarios, los sindicalistas, los obispos, los jueces… También debe requerírselo a los periodistas.

¿Cuál es la responsabilidad que cabe a los hombres y a las mujeres de prensa escrita, radio y televisión? Dado que toda responsabilidad supone personas libres, ¿Qué grado de libertad –me pregunto – tiene el periodista frente a su público, las instituciones o los anunciantes?

Nuestra sociedad sufre un exceso desordenado de información (que puede llevar a la desinformación o al desinterés) a través de un proceso donde las diversas tecnologías, se multiplican y expanden.

El fenómeno es complejo, y abarca a todos los medios masivos de comunicación, y  las nuevas  tecnologías, que constituyen un vehículo de intercambio, y un gran banco de datos, de muy diferente confiabilidad.

La creciente influencia de Internet, crea un panorama nuevo en el mundo de la comunicación: Interactivo y no pasivo, de ida y vuelta, múltiple, internacional, veloz, casi imposible de monopolizar y censurar.

Internet, está dando origen a una nueva y original forma de construcción de la opinión pública,  inimaginable pocos años atrás. Su buen uso es muy preocupante, tema que dejaremos para una nueva entrega.

El periodismo ocupa un espacio en la sociedad, que tiene un papel determinante en nuestra cultura, el poder de los mensajes, incide muchísimo en las modas, normas, consumos y valores.

En lo que se refiere al periodismo, es inmenso su peso, a la hora de conformar establecer humores sociales y posicionamientos en general. Creo que muchos lo saben y lo callan, y otros no lo saben.

Los periodistas, son ciudadanos con gran responsabilidad en la construcción del poder moral y cultural de la sociedad, deben abocarse a realizar su tarea, teniendo en cuenta tres principios fundamentales: La honestidad, la veracidad y la ejemplaridad.

Para ser honesto, es necesario rechazar sobornos, la veracidad,  implica buscar la verdad, relacionándola con las personas y con el bien común. La ejemplaridad, exige una conducta ejemplar de su tarea,  y una prudente equidistancia. Se trata de virtudes necesarias, que no se pueden improvisar ni practicar, sólo por temporadas.

Todo periodista debe ser objetivo, esa debe ser su obligación intelectual y moral, ejercer la profesión obliga a anteponer las razones a las opiniones, los hechos a las pasiones, porque ninguna opinión pública sana, puede formarse con criterios  interesados y/o  falsos. 

El deber de los periodistas es investigar y trabajar con seriedad, y denunciar con responsabilidad.

Un periodismo inteligente y honesto, debe explicitar su punto de vista: Desde dónde informa y analiza,  debe relacionar al público con personas competentes y responsables, y saber para explicar lo complejo con sencillez, y apelar a la razón. También es importante darle cabida a una ínter subjetividad, que amplíe horizontes, y enriquezca miradas. De nada sirve presentar posiciones extremas y desorbitadas para enfrentarlas, salvo para ganar rating.

Un medio de comunicación es, sin duda alguna, un canal, un puente, una mediación.

La credibilidad de los medios es tan alta como volátil; así como sube cae todo depende del  prestigio y de la responsabilidad de las personas que comunican, y de responsables de los medios.

No todo periodista, por culto que sea o informado que esté, sabe comunicar y transmitir. La comunicación periodística, es un oficio que tiene además de responsabilidad, arte.

Es necesario distinguir: Entre lo que es información, reflexión o comentario. Y más aún, la diferencia que hay entre razón, realidad y ficción. Un programa y/o informe periodístico, no puede ser un show, debe ser algo muy, pero muy serio.

 Es evidente que escasean periodistas con autoridad para formar opinión pública, o interpretar los hechos, en la diversidad de medios. Por ello es necesario que lectores y audiencias, sepan distinguirlos.

Los verdaderos periodistas, informan bien, robándole poco tiempo al lector y al oyente.

La información constituye un bien público, como la cultura, el agua o el aire.

Acaso el Estado, debiera contar con un multimedia nacional y prestigioso, capaz de competir con otros grupos privados e institucionales. Un sistema plural exigiría que la universidad, por ejemplo, las iglesias, los partidos políticos, las academias y otras instituciones dispusieran de sus propios espacios en los medios de comunicación. En la Argentina todavía nos debemos una ley de radiodifusión, atenta a todos estos aspectos.

Para mantener informado, es necesario un esfuerzo intelectual, ya que es necesario  escuchar boletines radiales, noticias televisivas, leer periódicos y revistas. Los ciudadanos necesitamos cada vez más comparar la información,  seguir los  temas, leer entre líneas y distinguir quienes saben escribir y/o hablar

También es necesario una autocrítica de lo que se informa y comunica, debe existir una profunda ética profesional y una vocación por el bien común

Los medios de comunicación deben hacer uso del  buen gusto y la belleza, para alcanzar una mayor y mejor educación.

Es fundamental una alianza, entre los medios de comunicación y el sistema educativo de la sociedad, a fin de fortalecer valores y anudar vínculos.

 

Brujilda

 

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