Yo digo

 

 

 

¡Que bueno fue...!

 

Acá estoy, otra vez, comentando una excelente velada. ¡Qué bueno fue el reencuentro de los pilotos de todos los tiempos del CAM!  Antes que nada,  quiero comentarles, la muy buena organización del mismo por parte del  expiloto Sergio Ancharuk, por lo que le decimos felicitaciones y que se repita

 

Fueron infinitos y prolongados los abrazos que se vieron, los que demostraban inmensas muestras del cariño y de amistad, las que seguramente estaban latente en cada uno, a pesar del tiempo transcurrido, quizás a la espera  de una ocasión como esta, para reflotar esos recuerdos de los tiempos de piloto, que cada uno guardaba para si, en un pedacito de su corazón. Hubo llamados, mensajes, correos...

 

Gracias por sus palabras de aliento para la juventud, por sus aportes y, sobre todo, por sentirse parte del Certamen Argentino de Motociclismo, y por dejarnos penetrar, por unas horas, en el maravilloso mundo de las anécdotas, y en el sentir de cada uno.

 

Perdón, un mensaje para quienes no estaban, es una lástima que se hayan perdido algo tan lindo y emotivo como fue esta velada. Espero y deseo que para la próxima, se sumen

 

Hay ciento de formas de festejar, de vivir. En esta entrega, quiero celebrar los sentimientos, las vivencias, las miradas, las expresiones de alegría, también, la infinidad de posibilidades que brinda un reencuentro, de enriquecernos unos a otros, desde la experiencia de nuestras vidas, las  búsquedas e inquietudes.

 

El gran aporte lo hicieron los presentes, al dejarnos sus palabras al contar sus vivencias, sus maneras de decir estoy muy emocionado, me gusta esto y gracias Sergio por lo que nos hiciste vivir

                                                                

Hubo muchos hombres, de diversas provincias,  con historia, con muchas maneras diferentes de correr en moto, de hacer, de soñar un mundo mejor para sus hijos y sus nietos, los que hoy ocupan o no ese lugar que ellos dejaron, y que  produjeron en los presentes, al menos en mi, algo muy sencillo y simple, que se llama amistad y compañerismo. Simplemente son hombres que se animaron a decir sigamos para adelante, compartan sabidurías, descubran que el camino es posible, y salgan a buscarlo.

 

Un simple homenaje  a estos y a todos los hombres y jóvenes que día a día, aportan lo suyo para construir un motociclismo mejor

 

Tres hombres se encontraron, por primera vez compartiendo un micrófono, para llevar adelante con la palabra o la anécdota justa, la entrega de recordatorios a los muy emocionados presentes

 

 Los milagros no suceden por milagro. El de Sergio Ancharuk fue, un milagro sembrado con amor, con incesante trabajo, con porfiada obsesión, con la prodigiosa ciencia de la paciencia. Un milagro tejido para las varias generaciones de pioneros del motociclismo, atrevidos para esos tiempos, que hicieron desde sus motos sucesivas semillas.

 

Yo tenia ansiedad, pero la  magia sucedió, ella logro que pudiera vivir, por primera vez, una gran fiesta, la mejor fiesta del motociclismo

 

Brujilda

 

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