ARGENTINOS - CRISTIAN VILLACRECES

 

 

Durante la semana previa, muy rápidamente, fui convencido por Walter Agüero, a conocer nuevos horizontes, ya que no hay mas Supermoto ni Supermotard, por el momento, esta es una buena ocasión para incursionar en el famoso enduro de la vecina provincia, sin saber lo que me esperaba, una nueva motoaventura Racing.

El día sábado, tuve la suerte de poder ir a la tarde a las pruebas, hacía unos 9 meses que no lo hacia, o se iba mi hermano o yo y siempre me toco quedarme a mi.

Me encontré con un mundo nuevo y complejo en la pista, montaña, piedras, espinillos, arado, duro, pasto, mucha arena y rota (difícil para mi) muchos pilotos y ni un salto con lo que me gustan, y bueno, es enduro esto hay que entenderlo y como pude arranqué la moto y seguí, pero no por ahí, ahora se que hay una piedra. Fue la primer caída con esta moto y en muchísimo tiempo, venía tirando en la arena en cuarta y decidí cambiar de línea y me comí la única piedra que había en toda la arena con la rueda de adelante y luego con la de atrás, girando la moto en el aire, ella cayó de espaldas y yo también pero como a 20 metros, un minuto y medio después de sacudirme la ropa, me levante. Tenía tantas ganas de andar que me gasté, además la pista era larga (3 minutos y medio) que era difícil de memorizar, fui con Celeste como en los viejos tiempos, solitos.

El frío día domingo muy temprano partí junto a Celeste, Diego y mi querido Andros, el panorama fue muy distinto, había el doble de pilotos (unos 130 aprox.) entre todas las categorías, además me encontré con viejos amigos de la tribu Rosarina ( como 30) entre los que estaban, Calegari, Manzana, Tarabelli, los Marrochi, Díaz, Beltramino, etc. y de afuera unos casi vecinos de Humboldt (Barlacina, mi discípulo y Hubelli), estos últimos se encargaron de la gastronomía infaltable en mi pequeña estructura, un lujo para la envidia.

A la hora de inscribirme no sabía en que categoría hacerlo, le dije al organizador: “Tengo una 250 y 38 (años) anotame en dos y me recomendó veteranos “A” y Júnior Open, la mala suerte hizo que larguen mezcladas a lo cual el organizador me dijo que largue en la veteranos, es la primera vez que largo en esta categoría de viejos, y hay algunos que no se bajaron nunca de la moto y andan como nenes, muy bien. 

La moto, no se si es la mejor, pero si la mas limpia fiel al estilo Blem, franela en cada parada antes de echarle aceite a la cadena, brillaba, más con la nueva decoración del amigo Moya de Vinilos Rosario.

Primer final: yendo a la largada me venía concentrando en largar medio atrás para hacer una carrera tranquila, ver donde estaba parado y remontar si se puede, los vi veloces en la practica matutina a mis rivales. Me ubiqué en un lugar horrible en el lleno partidor (40 motos) por no estar ranqueado y al momento de largar el embrague entre en conflicto conmigo mismo, el ángel me decía quédate piola y el diablo dale masa no importa nada y le hice caso al diablo pero dudando de su consejo y apure el frenaje por que se larga con las 450 y empujan fuerte en la movida, entrando a la primer curva séptimo y acelerando todo por afuera salí de ella tercero endemoniado, motivo por el cuál en la parte de arena deje medio físico, no quería menos y en la tercera de 4 vueltas me alcanza el numero 8 en la arena y yo ya medio detonado era o dejarlo pasar y terminar vivo sobre la moto, total para muestra solo hace falta un botón, o aguantarlo, lo dejé y en la parte dura yo era mucho mas rápido, un garrón, en la arena se me iba y bueno, terminé a media moto en la llegada, un éxito.

Segunda final: mucho más suelto y sabiendo mis limitaciones temporales, fui al partidor sabiendo lo que podía dar, me ubicaron en el mismo feo lugar y como superman con los ojos de rayos X clave la mirada en mi partidor y escuchando el motor con el embrague apretado, a fondo y la marcha puesta largué por a full por todo, dure lo que dure, ya sabia que no alcanzaba, y llegué enredado al frenaje, entonces como cuando se abren los paracaídas empezaron a frenar de a uno y yo ultimo, entre muy por afuera y un mugriento con el numero 52 se desvío partiendome al medio y sacándome de la pista en cuarta, pensé que me mataba, pude entrar de nuevo en el décimo puesto y muy al quemar todo promediando la mitad de la carrera quede segundo con los ojos en llamas, lo que me costó un desgaste físico muy grande en esta durísima pista, al menos para mi, provocándome a levantar por que por el gran frío y desgaste se me empezaron a dormir las manos y ya no era yo el que manejaba, se me escapaban los puños y no me quedo otra opción que dejarme pasa con todo el dolor en el alma y volví a salir cuarto muy distanciados del resto de los pilotos. En fin al final me sentí como Súper Mansito y no como Superman.

Conclusión: me encontré con muchos amigos y antiguos rivales de otras épocas y sus hijos, una buena organización, hermosa pista (durísima), y una categoría nueva, que me abrió el panorama a un mundo nuevo, me gustó, inscripción razonable, en fin la pase en familia, con amigos y muy bien. Volveré por más.

Debo agradecer el apoyo de Pagoda y Oscar Guerrero S.A., Kawa Color, Urvig, Turrini Racing, envivocam, www.Terriblex.com, la compañía de Celeste y Andros que por el frío ni se pudo bajar, pero me acompañan siempre.

    

 

 

                   

 

 

    

 

 

 

Prensa: Cristian Villacreces

Mecánico: Cristian Villacreces

Asistente: Cristian Villacreces

Piloto: Cristian Villacreces

Chofer: Cristian Villacreces

Niñero: Cristian Villacreces

Fotos: Celeste Álvarez

 

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